Escolares de entre 12 y 17 años, son insultados entre pares por sus
rasgos físicos y su orientación sexual.
Para el Diccionario de la lengua española (DRAE) la palabra Bullying
aún no existe. Pero para el mundo entero, sí. La palabra bullying define claramente el acoso o violencia sistemática en un
contexto escolar. Y ese ámbito es justamente el valor agregado que
"resume" la palabra. Que ocurra en la escuela es lo que brinda el
carácter relevante y dramático al tema. El acoso escolar remite a toda forma de
maltrato físico, verbal o psicológico que se produce entre alumnos, de manera
reiterada y silenciosa,en un lapso de tiempo determinado.
Lo peor del Bullying es justamente el ámbito en el que se
produce: la escuela, ese lugar casi sagrado, cotidiano y que oficia de refugio
para el niño que debe asistir; y está profundamente enraizada en su vida
cotidiana y en la de su familia.
Hasta ahora, no había ningún marco legal que
reconociera e intentara frenar el acoso escolar, un problema creciente. De
hecho, muchos docentes reconocen que no saben qué hacer ante un caso de violencia
en las aulas. La nueva ley apunta a prevenir la conflictividad en las escuelas
–no sólo el bullying—y promueve la creación de equipos especializados para la
prevención e intervención ante esta clase de episodios, y señala que los
equipos de diagnóstico tienen que estar atentos a cómo está cambiando la
violencia escolar a partir de la masificación de las nuevas tecnologías.
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